domingo, 15 de enero de 2012

¿Cuándo necesito ir a psicoterapia?

Cuando el problema pasa a ocupar toda la escena de la vida diaria, cuando quita energía vital, cuando compromete el desempeño laboral, familiar, sexual, relacional, etc.

Cuando se siente malestar anímico, ansiedad o angustia decaimiento, sentimiento de fracaso y es persistente.

Entonces existe un problema y es necesario efectuar una consulta.

Lo malo no es tener problemas, sino dejarlos estar y no darles la solución correcta y oportuna. Muchas veces creemos que el tiempo repara, como por arte de magia, los conflictos. Todo lo contrario. El tiempo, el negar o tapar los problemas, el no hablarlos, hace que estos crezcan y se agraven.

Otro error muy común es interpretar que con voluntad todo se arregla.

Si bien es cierto que el esfuerzo para lograr resultados en la vida es fundamental, no todo se resuelve solo con la voluntad.

En la conducta humana suceden cosas a pesar de uno, son procesos inconscientes y empeñarse en cambiarlos a puro machaque, por lo general, produce el efecto contrario.

En esos momentos, la ayuda que te prestan las personas cercanas puede no ser suficiente y no por la falta de interés o de cariño, sino porque la propia cercanía impide una visión más objetiva o imparcial de las situaciones.

Solicitar ayuda a un profesional ya no es tabú.

Los psicoterapeutas están en condiciones de brindar ayuda ante un abanico enorme de dificultades y conflictos, dentro de la normalidad, que acontecen en la vida de la gente, en caso de patologías mentales se debe consultar a un Psicólogo o Psiquiatra.

Las personas acuden a consulta por malestar o insatisfacción en sus vidas. A menudo refieren que tienen ansiedad sin saber porqué o que no duermen, que lloran por cualquier cosa, que no tienen ilusión por nada como ocurre en las depresiones. Muchas personas asisten a consulta coincidiendo con una crisis en su vida, con su pareja o en su familia.

Los jóvenes se presentan por problemas en los estudios o en las relaciones con los demás, porque no saben qué hacer con sus vidas, falta de alicientes, etc.

A la consulta acuden no solamente personas en crisis, sino también personas que desean mejorar su calidad de vida que, a través del trabajo individual o en grupos de crecimiento personal incrementan la satisfacción que experimentan en su vida cotidiana.

¿Dónde pueden estar mis necesidades y conflictos?

Podemos atribuir el origen de nuestras necesidades y conflictos a nosotros mismos o a nuestro entorno. Pueden estar relacionados con dificultades personales, con nuestros hijos, con nuestra pareja, con el trabajo, con la pérdida de una persona significativa en nuestras vidas...

¿En que consisten nuestras necesidades?

Encontramos tres necesidades vitales a nivel psicológico que condicionan la vida de la persona:
  • La necesidad de amor
  • La necesidad de seguridad
  • La necesidad de libertad
  • La no satisfacción total de estas necesidades, puede influir en la vida de una persona.
  • La necesidad de amor es la necesidad vital de establecer una relación con otro ser, de dar y de recibir ternura, sentir el placer de la existencia del otro, y de sentir el placer de existir para el otro o otros (padres, pareja, hijos, hermanos, amigos, compañeros, etc.,).
  • La falta de amor se traduce por una sensación que llamamos tristeza, dolor, nostalgia, pena, melancolía. Cuanto más expreso y vivo mi tristeza, más consciente soy, tendré más energía y valor para satisfacer mi necesidad de amor, de ir a acurrucarme en los brazos de alguien, percibir la caricia de su mano sobre mi cabeza, escuchar su voz y sentir su calor humano.
  • La necesidad de seguridad.- Para el niño pequeño la seguridad es el contacto físico, de estar sostenido firmemente en los brazos, son los pequeños golpes en la espalda. Más tarde, la necesidad de seguridad es más bien comprender el mundo y comprenderse uno mismo.
  • La falta de seguridad se traduce por una sensación llamada miedo. ¿Qué se puede hacer cuando siento miedo, angustia…? Hay que dejar que la sensación se exprese, y después una vez se haya descargado la emoción, hallar en uno mismo o en los demás la seguridad que necesito, desde la consciencia.
  • La necesidad de libertad en el adulto es sobre todo poder elegir y actuar de acuerdo al propio gusto. La falta de libertad se traduce por un sentimiento de ira, de rabia, de cólera. Como en las demás emociones aquí también es conveniente vivir directamente nuestra ira, nuestra rabia, nuestra cólera, porque expresar las emociones es encontrar la fuerza y la energía para ¡modificar la situación!
Toda expresión de emociones debe de realizarse de una manera adecuada, preferiblemente guiada por un entrenador vital (psicoterapeuta), para realizar un aprendizaje adecuado para la persona.

“Lo importante no es lo que han hecho de mí en el pasado, sino lo que hago yo mismo en el presente de lo que han hecho de mí” (Fritz Perls).

“Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas”.

¿En qué consiste una sesión o consulta?

La consulta se da en un espacio privilegiado donde podemos encontrar el apoyo y acompañamiento que necesitamos para diferentes dificultades y situaciones que nos hacen sentir mal.

Es una oportunidad para quienes buscan o necesitan un apoyo que abarque todo el ser cuando siente y vive un malestar.

Una búsqueda "a dúo" -entre dos- que nos haga encontrar las herramientas personales para afrontar nuestros problemas.

Cuando nuestro tablero emocional se desajusta, ocasionando un cortocircuito en nuestro mundo, que nos impide seguir con nuestra vida como quisiéramos, es conveniente acudir a un profesional que pueda ayudarnos a ajustar de nuevo el tablero emocional, a través de una buena formación teórica y práctica, para que lleguemos a un conocimiento integral de todos los mecanismos de nuestro tablero emocional, y además, dándonos un buen manual de instrucciones para pequeños ajustes futuros y para un buen uso y mantenimiento de dicho tablero a lo largo de nuestro ciclo de vida.

En definitiva, la consultoría persigue el bienestar de los seres humanos, pretende aceptar a la persona sin excusas, sin juicios, sin valoraciones, respetando el ritmo y el proceso de cada uno. No se trata de empujar a la persona sino de acompañarla.

¿Cuántas sesiones de consulta necesito?

Cada persona es diferente y, por lo tanto, reacciona de forma distinta al proceso, por lo tanto el numero de sesiones que cada uno necesita, depende del tipo de problema que se presente y lo arraigado que esté, de las características de personalidad, de la capacidad de aprendizaje, de la actitud ante el tratamiento y de muchas variables más.

Es decir cada persona necesita un número de sesiones distinta, pero cuanto más se trabaje y mejor sea la predisposición al tratamiento mas corto será este.

Siempre hay que tener en cuenta que cada sesión es un día de “entrenamiento” y cuanto más se trabaje en cada sesión menos quedaran.

¿Qué efectos produce en nuestro cerebro?

Las tomografías cerebrales han demostrado que, efectivamente funciona.

Esta técnica ha permitido ver que después de una sesión el cerebro esta mas activo y funcionan áreas distintas de las que funcionaban antes de la sesión. Lo que significa que se ha producido un efecto de estimulación y de aprendizaje.

A nivel bioquímico, entrenar al cerebro a que funcione de manera más correcta y más sana, esta permitiendo que se consuman menos neurotransmisores (también está comprobado que cuando se reduce el nivel de alguna de estas substancias, por ejemplo la serotonina, aparecen síntomas como sensaciones de abatimiento, tristeza, fatiga, sensación de perdida de autocontrol y en el peor de los casos trastornos de ansiedad y depresión).

El asesoramiento entrena al cerebro para que no consuma o desgaste en exceso los neurotransmisores manteniéndolos en unos niveles adecuados para la salud.

De esta forma las personas bien entrenadas por medio de una consultoría manifiestan encontrarse mejor en todas las situaciones de la vida, experimentan una sensación de alivio, de tranquilidad, de "quitarse un peso de encima", de "ver las cosas claras", de control de las emociones y estabilidad en su estado de animo.

Sensaciones muy satisfactorias que acompañan, después de cada sesión, durante unos días hasta que con el tiempo y el entrenamiento se convierten en permanentes haciendo que las personas que han realizado su proceso experimenten una mejoría en su calidad de vida y un bienestar impensable antes de realizar este tratamiento.

Mitos relacionados con la psicoterapia

Sólo acuden a un psicoterapeuta las personas que están medio locas o aquellas que no tienen remedio. Esto no es cierto, dado que existen distintos tipos de problemas, cada uno de los cuales supone una gravedad de distinto grado. Pero, en cualquier caso, se puede trabajar para mejorar la calidad de vida de la persona independientemente del problema que presenta.

A partir de determinada edad no tiene sentido acudir a consulta.
Esta afirmación es falsa, si bien es cierto que la capacidad de cambio de las personas es mayor cuanto menor edad tiene, no hay que olvidar que la condición imprescindible para modificara cualquier hábito o conducta es el interés por conseguirlo, condición totalmente independiente de la edad.

Las personas no cambian nunca. Esto es una creencia falsa nuevamente, dado que las personas pueden modificar determinados aspectos de su forma de comportarse, pensar o sentirse, siempre y cuando vean la conveniencia de hacerlo y un profesional calificado le haya facilitado las pautas adecuadas para ello.

Cuando se empieza a ir, es para siempre. Esta aseveración también es falsa, ya que cada persona acude al consultor por encontrarse en una situación complicada que no es capaz de manejar. Durante el tiempo de intervención irá aprendiendo cómo hacerlo y las estrategias que adquiera le servirán incluso para situaciones problemáticas posteriores.

Fuente: extraído y modificado de http://www.enriqueandreini.com.ar

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